Banco Criminal identificará a toda la población penitenciaria

Publicado en 16 Ene 2017
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Esta población penitenciaria padece en su mayoría de hipertensión arterial y diabetes mellitus tipo 2, y las edades de los internos oscilan entre 18 a 24 años, labradores de ocupación.

“El Diablo”, “La Diabla”, “Pantera”, “Chino”, “Xina”, “El Mexicano”, “Tiburón”, “Parki”, “Sexy Girl”, “Shaggy”, “La Zarca”, “Sicaria”, son parte de los apodos o alias con los que se conocen a varios privados de libertad, hombres y mujeres que hoy en día son parte de la población penitenciaria de Honduras y cuyos nombres de pila, con los que fueron inscritos desde niños en el Registro Nacional de las Personas (RNP), es parte de su pasado; incluso en los registros oficiales se han detectado suplantaciones de identidades y de sus huellas, ni hablar.

Es por ello, desde hace varios meses un grupo de profesionales de la medicina en varias ramas, iniciaron un proyecto piloto de identificación humana con enfoque científico, criminal y forense que permita elaborar un banco de datos verificado sobre la población en las cárceles de Honduras y demostrar con ello que puede existir un orden con este tipo de información que requiere únicamente de disposición para que no solo quede en iniciativa.

El proyecto piloto comenzó en la cárcel más hacinada del territorio nacional, ubicada en La Esperanza, departamento de Intibucá, liderado por el Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Honduras, en el marco del Postgrado de Medicina Legal y Forense de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Este trabajo médico persigue exclusivamente la identificación humana en centros de reclusión, tal como acontece en otros países en apego a estándares internacionales, informó la directora forense, Julissa Villanueva, quien coordina el equipo de profesionales especializados en áreas de Serología y Genética, Psicología, Odontología Forense y médicos generales del postgrado universitario.

El estudio sociodemográfico, médico científico de identificación, es realizado por personal de Medicina Forense y estudiantes del postgrado de Medicina Legal.

El estudio sociodemográfico, médico científico de identificación, es realizado por personal de Medicina Forense y estudiantes del postgrado de Medicina Legal.

La identificación plena se conocerá de manera que los nombres de los privados de libertad concuerden no solo con los que aparecerían en el Registro Nacional de las Personas (RNP); sino también con el registrado en Medicina Legal Forense para prevenir la falta de identificación pronta como aconteció en 2013 con el incendio de la granja penal en Comayagua en donde murieron 362 personas, explicó Villanueva.

Es decir que esa información no solo será posible contrastarla; sino que en el Centro Forense estará recopilado en un expediente en donde se archivarán no solo datos sociodemográficos; sino que huellas dactilares, padecimiento médico generalizado, distintivos corporales (tatuajes, lunares, manchas, amputaciones) y de requerirse por orden judicial, un parte de información genética (ADN), expuso la catedrática.

El ADN son las siglas de ácido desoxirribonucleico, es un compuesto orgánico que contiene la información genética de un ser vivo y de algunos virus, en las células procariotas y en el núcleo de las células eucariotas, en el interior de los cromosomas. El ADN tiene como función principal almacenar información genética. Los segmentos de ADN que transporta la información genética son conocidos como genes, esta clase de datos que se prevé incluir en la ficha de identificación de los presidiarios de Honduras, servirá para evitar la suplantación de identidades.

El objetivo es establecer la importancia de procesos de identificación científica de la población penitenciaria, en la cárcel más hacinada: Semma Julissa Villanueva.

El objetivo es establecer la importancia de procesos de identificación científica de la población penitenciaria, en la cárcel más hacinada: Semma Julissa Villanueva.

CIENCIA PARA ORDENAR SISTEMAS

En Honduras el problema de hacinamiento de las cárceles ha sido uno de los “dolores de cabeza” de todos los gobiernos, a pesar de que en la administración del Presidente Juan Orlando Hernández, se han creado nuevos recintos penitenciarios que en la actualidad suman 27, entre cárceles grandes, pequeñas y celdas o unidades a lo interno de los Batallones de Infantería de las Fuerzas Armadas de Honduras (FF AA).

Asimismo, dos cárceles de aislamiento para privados de máxima seguridad en la cárcel de La Tolva, en el municipio de Morocelí, departamento de El Paraíso y “El Pozo” en el municipio e Ilama, Santa Bárbara.

Si bien la situación es similar en la mayoría de los centros de internamiento, el problema en la cárcel de La Esperanza, en departamento de Intibucá, sobrepasa los niveles de hacinamiento de todas las cárceles en Honduras, ya que la población actual del centro penitenciario de La Esperanza sobrepasa los 376 privados de libertad en una cárcel construida para albergar solo a 70 personas.

La otra similitud de las cárceles hondureñas radica en el tema de identificación humana en momentos de tragedias masivas e inclusive decesos individuales envueltos en misterios a lo interno del recinto, como incendios y masacres, es decir que no existe seguridad sobre la identidad de cada procesado, situación médica y aspectos sociodemográficos.

Así es la cárcel más poblada de Honduras, en La Esperanza, Intibucá. En la gráfica se aprecia el nivel de hacinamiento en la única zona de esparcimiento.

Así es la cárcel más poblada de Honduras, en La Esperanza, Intibucá. En la gráfica se aprecia el nivel de hacinamiento en la única zona de esparcimiento.

Los datos preliminares que ha arrojado el proyecto de identificación humana hasta el momento, revelan que casi toda la población penitenciaria de este recinto está recluidos por el delito de homicidio y la mayoría de los procesados son originarios del municipio de Masaguara, Intibucá, y el 85 por ciento son solteros con enfermedades más frecuentes como hipertensión arterial y diabetes mellitus tipo 2.

En la cárcel más hacinada del país, hasta el momento se contabilizan a 30 reclusos en las edades de 18 a 24 años y el 89 por ciento de la población dijo tener como ocupación labrador (al menos 98 reos) y la cuarta parte de los reclusos tiene un tatuaje en su cuerpo, diez reos con un lunares significante (distintivo fuera de lo común) y al menos 52 privados tienen una cicatriz irregular, respecto a la verificación de sus nombres y huellas dactilares, comienzan a contabilizar las irregularidades como nombres inexistentes, certificados como muertos, huellas de otras personas y otros de reemplazo de identidades.

Honduras ha sido escenario de graves consecuencias del hacinamiento y desorden en recintos penitenciarios, el 5 de abril de 2003 en la cárcel de El Porvenir, en el departamento de La Ceiba, murieron 69 personas (63 privados de libertad y tres visitas) tras un incendio provocado por un motín, posteriormente el 17 de mayo de 2004 en el centro penitenciario de San Pedro Sula, murieron 107 personas tras un supuesto ataque entre miembros de pandillas que concluyó en una masacre e incendio.

Después van a revisar los presos de “El Pozo”.

Después van a revisar los presos de “El Pozo”.

El 14 de febrero de febrero de 2014 se incendió la cárcel de Comayagua, en donde murieron 362 personas, 361 privados de libertad y una mujer que estaba de visita. Sumado a estos acontecimientos en Honduras han ocurrido otros incendios similares en Choluteca en mayo de 1997, y en Santa Bárbara en octubre de 2009, sin registro de muertes, pero sí dejando al país como uno en donde ocurren el mayor número de muertos en recintos penitenciarios y preocupante situación de hacinamiento.

Por ello, es en estos casos en donde la ciencia puede ser de mucho provecho, de manera que no solo se subsanen procesos de ordenamiento en el sistema penitenciario; sino también actuar con inmediatez para prevenir consecuencias mayores por falta de identificación humana (desconocidos) tras una tragedia o catástrofe de cualquier naturaleza.

“Como Medicina Forense debemos dar respuesta a familias en el momento que lo necesiten y evitar también revictimización de las mismas, es la idea de un proyecto para mejorar el servicio criminalistico- forense y promover el buen uso de la investigación científica, expuso la directora forense, quien dijo esperar el respaldo de los demás sectores involucrados que quieran conocer el trabajo realizado y las ventajas que podrían obtenerse para que Honduras cuente con el ordenamiento completo en el manejo de la población penitenciaria.

La idea es identificar a cada uno de los reos.

La idea es identificar a cada uno de los reos.

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