“Adictos empeoran en las cárceles, se convierten en narcos y delincuentes”

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En las cárceles dominicanas no existe ni opera una entidad que trabaje en la rehabilitación de los jóvenes adictos, por lo que en vez de ser rehabilitados, se convierten en narcotraficantes y delincuentes”, asegura de forma crítica el economista Luis Álvarez Renta.

Asesor de grandes inversionistas y consorcios empresariales nacionales y extranjeros, Álvarez Renta señala que esos jóvenes sean abandonados en las prisiones preventivas y penales, porque los familiares son muy pobres y no pueden pagar las elevadas fianzas o garantías económicas que les imponen los jueces.

El financista cumplió varios años de prisión en la cárcel modelo de Najayo, en San Cristóbal, por la quiebra del Banco Intercontinental (Baninter) junto a los empresarios Ramón Báez Figueroa, Marco Báez Cocco y la ejecutiva bancaria Miriam Lubrano de Castillo, quien luego fue indultada por el presidente Leonel Fernández, por alegadas razones de salud.

“No eran delincuentes, no tenían antecedentes penales y pasaban hasta tres años presos como preventivos, teniendo que esperar un juicio de fondo”, expresó Álvarez Renta a manera de queja y critica.

Hizo una llamada a “El Gobierno de la Tarde”, de la Z101, para referirse a uno de los temas tratados por los comentaristas relativo a “El Jarrito”, una forma de recaudar fondos en las calles y empresas e instituciones por las organizaciones sociales y políticas, que utilizan alcancías de hojalata o de cartón para los aportes económicos.

Estuvo motivado a llamar para exponer que mientras estuvo en la cárcel de Najayo ideó crear una entidad que se estableciera en el recinto para orientar a los jóvenes adictos presos y que ésta contribuyera a su rehabilitación, para lo cual comenzó a buscar el apoyo de empresarios y del Gobierno.

Sin embargo, lamenta que nunca logró ese apoyo económico para esos fines, fundamentalmente del Estado.

No obstante, manifiesta que nunca ha abandonado la idea y sugiere que se construya un edicificio en cada cárcel para que operen entidades que sirvan de educación y rehabilitación de los jóvenes adictos pobres, que no cuentan con recursos para lograr su libertad, debido a su condición de pobreza y la de sus familias.

Para la funcionalidad de ese tipo de entidad, considera que debe ser con la cooperación de otras vinculadas a la rehabilitación y reeducación de adictos, como Hogares Crea y Casa Abierta.

“Esos jóvenes terrminan en la cárcel solo por ser adictos, y no por narcotraficantes ni por antecedentes penales”, aduce Álvarez Renta.

Por tal rezón, argumenta que esos “muchachos” una vez en las cárceles, abandonados debido a su pobreza, se convierten en verdaderos delincuentes al juntarse con narcotraficantes y otros que han delinquido”.

 

Enfatiza en que se debe crear las entidades necesarias para rehabilitar a jóvenes adictos en las mismas cárceles, para lo cual estima que la acción, la voluntad del Estado, es fundamental.

“¡Si pudiéramos recuperarlos!”. Con ese llamado concluye el economista Luis Álvarez Renta su llamada a la Z101.

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