¿REFORMA O REVOLUCIÓN PENITENCIARIA?

Publicado en 24 Ago 2015
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Al describir la situación que por lo general caracteriza a las cárceles, el Centro Internacional para Estudios Penitenciarios[1] plantea lo siguiente:

 “En muchas prisiones no se respeta la ley. La corrupción en las prisiones, la policía el sistema judicial puede estar profundamente arraigada y tanto la violencia entre los reclusos como la violencia de los funcionarios hacia los reclusos pueden ser endémicas” y añade que: en ocasiones los reclusos controlan las prisiones. Los sistemas penitenciarios pueden ser anárquicos debido a un fallo del Estado en general, a la negligencia de las prisiones en particular, o porque el personal penitenciario no cuenta con recursos necesarios para imponer un régimen ajustado a derecho. ”Continuando con la referida descripción, en el referido texto se plantea que “Es difícil controlar la violencia y la corrupción en las prisiones, pero se puede lograr si se cuenta con el apoyo de los más altos niveles del gobierno, confianza y formación para que el personal penitenciario trabaje de manera diferente, y la participación de organismos de vigilancia independientes y grupos de la sociedad civil.”

 El texto precedente, aunque no se refiere, de manera específica a la realidad penitenciaria de la República Dominicana, describe fielmente lo que acontece en las prisiones que operan como parte del sistema tradicional en el país, y esta es la realidad que está transformando el Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria, pero no con reformas superficiales, sino con la realización de un cambio integral.

 La Reforma Penitenciaria que se ha estado implementando en nuestro país constituye un auténtico cambio de paradigma, una completa negación del viejo sistema tradicional, caracterizado por la corrupción, el hacinamiento, la promiscuidad y la degradación de los privados de libertad, como lo reconoce el experto penitenciario británico Dr. Andrew Coyle (Reforma Penitenciara en Latinoamérica y el Caribe, pág. 91) quien al referirse al Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria plantea lo siguiente: “Pienso que el maravilloso cambio que se ha operado en el sistema penitenciario tiene que ver con el reconocimiento oficial de que el problema principal en un sistema penitenciario, tiene que venir definido por el recluso y el personal penitenciario. El personal penitenciario tiene en sus hombres una responsabilidad muy importante, tienen que ser profesionales, tienen que tener salarios adecuados, tienen que estar debidamente entrenados. Y eso es lo que está sucediendo aquí en la República Dominicana y lo más importante, deben ser debidamente respetados por la sociedad. ”

 Si se analiza conceptualmente el Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria en términos de su profundidad e integralidad, forzosamente debemos concluir que estamos en presencia de una verdadera revolución penitenciaria en razón de que la ejecución del mismo ha implicado, no la reforma del sistema tradicional (No se trata de mejorar el viejo sistema introduciendo reformas en el mismo), sino su sustitución por un sistema nuevo, que en esencia constituye la negación del viejo.

 En el sentido anterior, un rasgo distintivo del Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria que debemos destacar es su carácter inclusivo, lo que contrasta notablemente con un entorno social caracterizado por la exclusión, y es inclusivo porque educa a los privados de libertad, abarcando desde la alfabetización hasta el nivel universitario, y además los forma en el aspecto laboral para de este modo incrementar sus posibilidades de reinserción social. O sea, que la reforma penitenciaria contribuye a corregir una distorsión social, por lo cual puede afirmarse que no solo es inclusivo, sino correctivo.

 El Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria también se distingue porque, no obstante su carácter estatal, tiene un carácter comunitario y transparente, es decir que a diferencia del sistema tradicional está abierto a la comunidad y a las organizaciones de la sociedad civil, lo cual es relevante en términos de la preservación de los derechos humanos y la dignidad de los privados de libertad, puesto que facilita la vigilancia externa, y además está en consonancia con la necesidad del sistema reformado de recibir el apoyo y la colaboración de la sociedad en su proceso de implementación.

Otro rasgo distintivo que contribuye a conformar el carácter integral y revolucionario del Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria lo constituye el hecho de que importantiza la reinserción social del privado de libertad sin limitarse meramente a un planteamiento formal, bajo la premisa de que constituye una obligación del sistema reformado el acompañamiento de los mismos en su proceso de reintegrase a la sociedad, para lo cual se creó el correspondiente soporte organizacional, nos referimos a la Subcoordinación del Medio Libre.

El referido acompañamiento supone trabajar el tema de la percepción que tiene la sociedad acerca de los ex privados de libertad, ya que es necesario mejorar dicha percepción para que tal acompañamiento sea más efectivo, y en el Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria se está muy consciente de esta realidad, aunque es necesario reconocer que tanto el organizar mecanismos efectivos de acompañamiento, como cambiar la referida percepción constituyen, en gran medida, tareas pendientes de la revolución penitenciaria que se ha estado implementando en el país desde el año 2003.

Aunque falta mucho por hacer en el tema señalado, el plantearse tal tarea, y habiendo tomado iniciativas concretas para abordarlo, constituye sin duda uno de los rasgos que tipifican al Nuevo Modelo como revolucionario, ya que este tema ni siquiera figura en los textos especializados que son considerados como guías para la realización de reformas penitenciaras, como es el caso de la obra titulada Notas Orientativas sobre Reforma Penitenciaria del Centro Internacional para Estudios Penitenciarios, de Londres, Inglaterra.

El carácter novedoso y más que novedoso, revolucionario del Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria se puede observar claramente en el proceso de instalación de unCentro de Corrección y Rehabilitación , en el cual todo es nuevo, lo es el personal, que no es el mismo de la cárcel que sustituye, lo es la planta física, la cual se construye o se rediseña para adecuarla a las necesidades del tratamiento, y lo es, y esto es fundamental, la filosofía institucional, la cual se fundamenta en la justicia restaurativa y en el principio de que el objetivo de la pena es la rehabilitación del privado de libertad.

 [1] CENTRO INTERNACIONAL PARA ESTUDIOS PENITENCIARIOS, Notas orientativas sobre reforma penitenciaria, (Nota No Londres, Reino Unido, 2004.

Autor: Lic. Carlos Vinicio Colón López, Encargado de Cooperación y Relaciones Interinstitucionales

Modelo de Gestión Penitenciaria

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